Escribir, en mi opinión, es el medio de comunicación más elegante. Requiere que el narrador, no solo presente una idea de manera clara y concisa, sino que lo haga de una manera que ilumine la imaginación del lector.
Es allí donde esta el mayor reto para el escritor. Convertirse en un mago que con sus palabras crea mundos de luz u oscuridad, tan definidos que se podría pensar que en realidad existen más allá de los confines de las páginas. Un buen escritor es capaz de hacer sentir a su lector desde el aroma de una flor, hasta la textura de la más suave seda. Por eso escribir no es para todos... Se requiere de un esfuerzo notable conjurar esta magia. El primer paso para aprender a dominarla es la práctica.
Cada mañana despierto pensando que nuevas palabras conjurare con mis dedos y mi computadora. Las letras fluyen cual manantial cuando el momento es perfecto. Aunque muchos dicen que para ser escritor hay que escribir, también hace falta escuchar la voz de la musa. En algunos casos, la voz es más clara cuando los sentimientos más felices están latentes. En mi caso, es cuando los sentimientos más oscuros surgen a la superficie. Hago de la soledad y del vacío mecanismos para derramar mis pensamientos en el mar electrónico. De esta forma, escribir se ha vuelto más natural. Más sincero. La voz de la musa es tan clara cuando no hay más voces que escuchar.













